o Necesaria victoria del conjunto canino para despejar dudas
o De la tensión a la efectividad en el Luis Aragonés
La derrota por 2-1 de la jornada anterior no pudo dejar peor sabor de boca. Un partido mediocre, en juego e intensidad, despertó viejos fantasmas en el cuadro perrofláutico. Cambiar la inercia se tornaba providencial para volver a creer en la temporada planeada... y así fue, aunque con momentos inesperados de sufrimiento.
Tal vez por la confianza de adelantarse con el gol más rápido de la historia del club –gracias a la magia de Carvalho (1-0)- , Perroflauta vivió una primera parte de ‘caraja’ en la que los ‘espartanos’ gozaron de espacios y oportunidades para igualar e incluso adelantarse.
El colegiado decidió añadir picante al asunto anulando dos goles a Paul por faltas de las que sólo se pitan en el área a los delanteros. La tensión estaba servida, y aunque el conjunto franjiazul daba sensación de peligro, no terminaba de encontrarse cómodo ante un grupo joven, de juego vistoso, y con ganas de dar la campanada.
Minutos después, en un lento repliegue de la zaga canina, el delantero centro de Chamberí hizo justicia culminando una buena contra (1-1). Uno a uno, las dudas afloraban y las buenas sensaciones no terminaban de darse cita en el Luis Aragonés.
Para oscurecer un poco más el panorama, se repitió el mismo error en una ocasión más. La excelente maniobra de delantero de Madelin que adelantó a Perroflauta (2-1) sirvió de poco al compensarse al inicio de la segunda tras una pérdida en la salida de balón (2-2). Pese a haberse adelantado en dos ocasiones y disponer de innumerables ocasiones, especialmente en el juego aéreo, el encuentro empezaba de nuevo a falta de 18 minutos. Era el momento de demostrar los galones que dan más de siete años de historia.
Cuestión de experiencia
Los Perroflautas supieron mantener la calma hasta encontrar sus opciones. Y llegaron. Fue David el que acertó a batir al irregular portero ‘espartano’ enmendando el fallo del segundo tanto (3-2), y Carvalho decidió poner orden poco después. Dos jugadas individuales le permitieron cerrar su hat-trick, con celebración incluida (5-2) y de paso brindar un poco de esa serenidad que se llevaba reclamando desde el inicio de la cita.
A favor de la corriente y con cierto margen, por fin, aparecieron las buenas vibraciones. Meidane volvió a mover con criterio, a dejar destellos de calidad y sobre todo a cerrar las fugas que dejaba el bloque a la hora de defender. Era el momento de disfrutar.
Fruto de ese buen estado surgió el último tanto. Robo en defensa, contraataque rápido, de manual, conducido por Madelin y remate de Jesús (6-2). Un buen broche para cerrar el trabajado encuentro y empezar a pensar en el siguiente. Las opciones de mejorar la campaña más exitosa de los caninos continúan intactas.
El Crackà Carvalho
El Dandyà Madelin
El Duroà Chon
Vaya día! à David, jajaj!
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