martes, 17 de noviembre de 2009

Empate entre mala suerte y pésimo arbitraje

Los ‘perros’ pierden dos puntos en un empate condicionado por la mala actuación arbitral y por la fortuna de su rival, La Taberna de Homer.


Por MIGUEL G. MANGLANO

Después del parón de dos semanas provocado por las citas internacionales, los ‘perros’ encaraban la cuarta jornada con la intención de redimirse de una derrota que nunca merecieron ante el Sanlo. En el regreso al feudo canino sólo existía un objetivo: dar un nuevo golpe en la mesa contra un rival directo.

Con el plantel casi al completo y la motivación propia de los encuentros de máxima exigencia, el conjunto ‘flautil’ comenzó dominando el juego y el tempo del partido. La intensidad que imprimió el conjunto local sirvió para infundir respeto a un grupo que venía de hacer pleno en los tres partidos anteriores. El mensaje era muy claro: “vamos a luchar por esta Liga”.

La defensa se mostró segura, el centro de campo contundente y la delantera enchufada para comenzar arrollando a un rival que en esos primeros compases no podía hacer más que tratar de contener las continuas embestidas. Fruto de esa presión, los ‘perros’ gozaron de buenas ocasiones y peligrosas faltas que no terminaban de encontrar puerta.

Sin embargo, estos primeros minutos de superioridad se truncaron con la aparición de un protagonista inesperado: el colegiado. Fallón, autoritario y poco dialogante, expulsó a Aitor en el minuto 7 tras una airada protesta. Los perros se quedaban en cuadro cuando mejor juego estaban desarrollando.

Luchando en inferioridad (1-0)

Pero si hay algo que caracterice a este club histórico es su capacidad para hacer de la carencia virtud. En inferioridad numérica, el combinado pistacho se reagrupó para formar un bloque aún más compacto que le permitiera aprovechar los descuidos defensivos del confiado equipo tabernero. Así ocurrió.

En un balón recuperado por la zaga perruna, Lubino diseñó un pase de ensueño que dejó en posición franca a Javi. El de Aluche, que esta temporada está derrochando olfato goleador, recogió el regalo y con un remate poco ortodoxo logró batir al hasta entonces seguro cancerbero de la Taberna. Contragolpe de libro y 1-0 .

Con la misma solidez pasaron los minutos hasta que se recuperó la igualdad, momento en el que volvió el empuje de los ‘perros’. En una de las múltiples faltas de que gozó el equipo perruno el árbitro volvió a demostrar su incompetencia. El trencilla no tuvo mejor ocurrencia que excluir a Casas por sacar antes del silbido. De nuevo tocaba remar a contracorriente.

Transcurridos los cinco minutos de inferioridad sin grandes sobresaltos, los perros retomaron el dominio del encuentro. Así, en una jugada de precisión al borde del área el esférico llegó a la botas de Casas. Beodo y habilidoso a partes iguales, el gallego protegió el balón con su cuerpo hasta que un zaguero tabernero, sobrepasado por el exceso de trabajo, no tuvo más opción que golpear al vigués.

El árbitro señaló el evidente penalty en lo que supuso su único acierto del encuentro. Chicho engañó con clase al arquero y la superioridad del juego flautil empezaba a plasmarse en el marcador.

El colegiado cambia la deriva del partido

Con el juego y el tempo del partido controlado, el arbitraje volvió a condicionar el desarrollo del encuentro. Tres minutos después del segundo tanto perro, el árbitro decretó pena máxima a favor de la Taberna en una acción dentro del área en la que no sucedió absolutamente nada punible.

Tal vez por la intimidación que el ‘Percebe’ Maceiras ejerció sobre el 9 rival, éste no logró precisar un lanzamiento que se estrelló contra el larguero. Para ser justos, hay que reseñar que el portero adivinó el lado por el que finalmente lanzaría el nervioso punta tabernero.

Sin embargo, aunque se mantenía el empate en el luminoso, las cosas habían cambiado. La Taberna de Homer, espoleada por las continuas ayudas arbitrales, empezaba a sacudirse el dominio de los locales. Así, en un balón muerto en la frontal del área flautil, el 9 tabernero enganchó un remate defectuoso que se coló entre un bosque de piernas para hacer inútil la estirada de Héctor.

Aunque los ‘perros’ mantuvieron el empaque del resto del encuentro, el arbitraje empezaba a causar mella. La incertidumbre de no saber que decidiría el trencilla en cada acción y una Taberna que poco a poco empezaba a encontrarse cómoda en la continua imprecisión de unos y otros, dificultaban una victoria merecida.

Cinco minutos después del primer tanto tabernero, el colegiado volvía a tender su mano a los de negro pitando una falta inexistente cerca del área. Tras permitir que se repitiera el lanzamiento, una sucesión de malentendidos entre la zaga perruna provocó que un balón sencillo, en absoluto estaba destinado a crear peligro, se introdujera mansamente en la puerta del conjunto local.

Perroflauta se encontraba entonces en un estado de incredulidad absoluto. Después de llevar el peso del encuentro durante toda la primera parte, alcanzaban el descanso con un 2-2 doloroso.

Segunda mitad de infarto

La segunda parte se convirtió, de nuevo con la ayuda arbitral, en un completo descontrol. Varias exclusiones no aprovechadas provocaron ocasiones que no se materializaban en un continuo ‘toma y daca’: una situación que sin duda beneficiaba a un pobre conjunto tabernero.

Así llegamos a los últimos tres minutos. Un periodo de infarto en el que el encuentro se pudo decantar de forma trágica para cualquiera de los dos conjuntos. Dos jugadas monopolizaron ese tramo final.

Primero golpeó la Taberna. Después de que un despeje del central perroflautista rebotara en el costado del colegiado (quién si no), el veloz y menudo punta tabernero se precipitaba sobre el área para apuntillar un partido que no merecía. El ‘Percebe’ lució reflejos ante el mejor jugador tabernero para salvar los muebles en primera instancia. Otra vez la fortuna sonrió al combinado negro, ya que el rechace volvió a caerle en los pies a su delantero. Con Héctor batido, Miguel sacó sobre la línea de gol el segundo remate.

Pero aún quedaba lo mejor... Escasos segundos después, llegaría el turno de los ‘perros’. En una jugada perfectamente trenzada, hasta tres atacantes cánidos se plantaron dentro del área tabernera dispuestos a sentenciar el encuentro.

Primero disparó Carvalho, con una respuesta casi milagrosa del cancerbero; el rechace fue recogido por Casas, que tampoco acertó a batir a la Taberna; de nuevo el esférico llegó a pies de Javi, cuyo remate encontró semejante respuesta; y finalmente Deivid, que lo intentó desde fuera del área con un lanzamiento que logró atajar el portero. Cuatro disparos en una jugada frenética que no alcanzaron su objetivo.
Así murió un partido que nunca debió acabar con empate, pero que dejó claro que los cánidos se encuentran en el buen camino. Los ‘perros’ deben conseguir la victoria ante los líderes la próxima semana para no descolgarse de la lucha por el título. Esperemos que en esta ocasión encuentren un arbitraje competente, y un poco, sólo un poco, más de fortuna.

UNO X UNO

Héctor: El ‘Percebe’ dio todo un recital de seguridad y reflejos. Únicamente pudieron batirle con ayuda de muchísima fortuna. Será crucial ante los líderes.

Marco: Secó al menudo delantero de la Taberna en un encuentro muy serio. Su banda resultó infranqueable.

Lubino: Dejó un destello de calidad en el pase del primer gol. Gran visión y mejor ejecución.

Pedro: Seguro una vez más, protagonizó un interesante duelo con el portero rival en una de las peligrosas faltas de que dispusieron los ‘perros’.

Miguel: Trató de aportar seguridad en la zaga y dispuso de algunas ocasiones en el juego aéreo. Debe calibrar el punto de mira.

Deivid: Líder del centro de campo, dio buenos minutos también en el centro de la zaga.

Javi: Hizo gala de un olfato goleador espectacular. El de Aluche no deja escapar una oportunidad.

Luis: Aportó kilómetros de recorrido y calidad a expuertas para mover el balón. Por algo se le compara con Yayá Touré.

Aitor: Trabajador, dejó múltiples detalles de calidad. Lástima que su exclusión manchara una completa actuación.

Casas: Habilidoso. El gallego provocó el penalty con una maniobra dentro del área de auténtico crack.

Chicho: Supo aportar calma al juego cuando al balón pasaba por sus dominios. Calidad y clase para materializar el penalty.

Carva: Empezamos a ver al puñal de la banda. Un poco desubicado por los continuos cambios, regalará grandes momentos a los barrabravas perrunos.

Chon: Al más puro estilo ‘Pep’, meditó los cambios con temple, dando con la tecla en muchos de ellos.

1 comentario:

Chico Percebe dijo...

Muy buena crónica. Yo añadiría 2 penales más no pitados a Casas en la 2ª mitad. Por ciervo, a un 60% iré el domingo al partido.